Posteado por: anaisay | diciembre 26, 2010

TRISTEZA

Hasta hoy he estado pensando que yo me sentía a gusto en la tristeza. Era un sentimiento que me envolvía y me hacía sentir más cercana a mí misma. Una persona que me ama mucho, cuando estábamos hablando de la tristeza me dijo:

-La tristeza te hace daño.  Tienes un marido y dos hijos que te quieren muchísimo. Tu familia te valora. Tienes más de 40 amigos que están en la puerta, pendientes a responder a tu llamada. Ahora no trabajas fuera de casa. Haces lo que quieres. Estás descubriendo y experimentando  cosas que muchas personas ni pueden imaginar. ¿Es que no lo valoras?–Sí, lo valoro, soy consciente y estoy muy agradecida-

-¿Entonces, por qué sigues asiéndote a la tristeza? Tú vales mucho. ¡No te hagas daño!

Después de esta conversación, me retiro y escribo. Últimamente y hoy precisamente, le he comentado a un amigo, que las personas nos aferramos al dolor, a la queja, a lo que nos hace daño.

Y como las señales que van poniéndose en mi camino, son muy evidentes y lo que veo o digo a otras personas, es lo que tengo que ver o hacer yo, he decidido afrontar la tristeza. “Mi forma de hacerme daño”.

La tristeza si se mantiene durante mucho tiempo, puede dañar los pulmones. Deprime el sistema inmunitario (las defensas).

En el siglo XIX hubo un movimiento cultural llamado el romanticismo, donde prevalecía el sentimiento, lo pasional, lo más profundo e íntimo. Los problemas pulmonares eran muy abundantes (tuberculosis, asma…) De hecho, muchos artistas utilizaron esta enfermedad para expresarla a través de literatura, música, pintura…Modigliani, Miguel de Unamuno, Verdi (La traviata), Puccini, Rosalía de Castro, Gustavo Adolfo Becker, Byron, Antonio Machado, Alejandro Dumas  hijo(La dama de las camelias), Villaespesa… Otros artistas murieron de esta enfermedad: Chopen, Tomás Man…¿Puede un sentimiento dañar un órgano?  -Sí

Desde niña he sentido la soledad, a pesar de ser la pequeña de ocho hermanos. Ese sentirme sola, triste, me hacía daño. La timidez excesiva. Sentía miedos y no los podía compartir con nadie. Lo que más añoraba era la compañía de alguien que me escuchase, que se preocupase de mí. Que me hiciera sentir acompañada.

Durante toda mi vida he estado buscando la tristeza en los ojos de las personas. Enamorándome del reflejo que emitían los que como yo, eran prisioneros de su tristeza… Me enamoré de algo a lo que había estado aferrada desde mi infancia.

Hoy decido no seguir enganchada a la tristeza, a esa forma de hacerme daño. Y, cuando circunstancias externas o internas vuelvan a traerme esa emoción, la sentiré y me plantearé: ¿Por qué quiero hacerme daño?

Pero lo más curioso es que soy una persona risueña, comunicativa, alegre, o tal vez por eso, el polo opuesto, la tristeza, ha sido esa constante, camuflada, solo asomando cuando nadie podía verla. Ocultándose a los demás y de mí misma.

Cuando de la tristeza bebí,

supe lo que era la alegría.

Escritos de Anais Martín  “Anaisay”


Responses

  1. Querida Anais, pareceme a mi que la tristeza y la alegría son la cruz y la cara de una misma moneda. En el disfrute y el dolor de la vida se va forjando nuestro caracter. No es más feliz quien más rie, ni más desgraciado quien más llora. Las emociones sentidas y manifestadas, deben ser comprendidas. No se pueden tapar o borrar. Si nos fijamos en ellas nos ayudan a crecer. Creo.
    Bonitas imágenes. Un abrazo.

  2. La tristeza no es algo que se pueda eliminar. Como bien dice el comentario anterior forma parte de la misma cosa. Creo que tan solo te hace daño cuando no consigues diferenciar la alegría de la tristeza o te dejas llevar por su poder de arrastre.
    La vida es una de cal y otra de arena. Lágrimas y risas. No hay lo uno sin lo otro!
    Dejemos de pensar en estado emocionales utópicos en los que nada nos hace daño,eso es autosugestión. El dolor es necesario, te ayuda a diferenciar aspectos importantes de la vida y te va curtiendo lentamente como persona.

    Abrazos cálidos y Feliz 2011!!

  3. Al menos la tristeza tiene el ‘mérito’ de detornar la creatividad. No digo que para ser creativo hay que estar triste, pero ayuda más que la felicidad (cuando uno está feliz, tiende a disfrutarlo y se olvida de comunicarlo, no así la tristeza). Pero también coincido en que vivir en la tristeza no es bueno, es autodestructivo. Me gustan tus reflexiones.


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