Posteado por: anaisay | noviembre 7, 2010

COMPASIÓN

Hace unos días le dije a mi madre, que sólo se compadecía de sí misma. A  través de quejarse de sus dolores, quería que la compadeciésemos. Que tenía que procurar que la quisieran por lo que es, no por lástima. Cabreada, me dirigí a la estantería y cogí el libro “Donde cruzan los brujos” de Tahisa Abelar, abrí al azar y leí: “Mi madre sólo supo compadecerse a sí misma, al menos eso es lo que me enseñó”

Sí, pensé, mi madre también me estaba enseñado eso. ¿En qué me compadecía yo a mí misma? Los recuerdos de mi infancia me vinieron a tropel: la falta de amor, poca comida, falta de higiene, de amabilidad, de comprensión…¿Cómo evocaba yo las etapas de mi pasado?

Sentí que esa autocompasión estaba falta de amor, tanto hacia mi misma como hacia los demás.La autocompasión, aunque parece un acto egoísta y de auto-amor, es un acto de autodestrucción, que va minando los cimientos de la persona. Creo que confundimos compadecernos con compasión.

Compadecerse es ponerse en el papel de víctima. Creer que son los demás o las circunstancias externas las que nos dañan. Compasión es mirarnos con amor, sin juzgarnos.

Mi madre estaba en mi casa y, me estaba enseñando, que autocompadecerse era lo  que yo había estado haciendo y no me había dado cuenta.

Los seres que están a mí alrededor, que no me gustan sus comportamientos, defectos o cualidades y me atañen de algún modo, son espejos de partes mías que aún no reconozco.

Si procuro ver que eso que tanto me molesta o disgusta está en mí, tendré  una visión más amplia de las partes que rechazo y podré aceptarlas.  Igualmente, lo que admiro o envidio en otros, tambiém está en mí como potencial.

También cambiará mi actitud hacia esas personas, porque en vez de molestarme con ellas, las veré como un reflejo de mi propio malestar. Y la veneración o admiración hacia ellas, será revertida en aceptar y encontrar mis cualidades.

Cuando cambiamos nosotros, los demás, también cambian.

¿Es aquí donde está la clave, de la frase: “Cambia tu vida y podrás cambiar tu mundo?

Esto lo escribí hace más de 10 años, mi madre murió a los pocos meses. Con el tiempo, he confirmado, que la Vida siempre nos da pistas para ir por el camino de descubrirnos, y son los demás, los espejos, en los cuales podemos vernos.

Escritos de Anais Martín   “Anaisay”


Responses

  1. Muy bonita reflexión, imagino que el tiempo te habrá hecho ecomprender a tu madre mejor. Pero no es fácil, hay que tener unos ojos y un corazón como los tuyos para saber hacerlo.
    Cariños.
    Tengo ganas de verte….


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