Hoy he ido a los baños árabes, es la primera vez y, quedo gratamente sorprendida. Dentro de la sencillez de las instalaciones, percibo quietud y sosiego que me desconectan del agitado vivir de esta gran ciudad.
Pequeñas piscinas de aguas calientes, templadas, frías, se comunican entre sí. Colores azules, ocres, amarillos. Los arcos y techos abovedados, me traen el matiz de la cultura árabe.
Con el gorgojeo del agua peinando mis oídos, mi mente o, quizás, los recuerdos olvidados, me deleitan en imágenes de un pasado, de una cultura, con una forma de entender la vida, en la cual se gratificaban los sentidos a través de baños, bella arquitectura, masajes con aceites perfumados y tés de gratos sabores.
Como culminación, tomo una comida a base de verduras condimentadas con sutiles gustillos de especias, que hacen que mi paladar se deleite con tan refinadas delicatessen.
A esta experiencia de los sentidos, el sabor amargo del té, con el dulzor fresco de la hierbabuena, ponen el broche final.
Os recomiendo probar. Es un regalo a un@ mism@.
Autora: ANAISAY




Si una simple bañera con espuma y sales es deliciosa, imagínate todo un santuario a tu disposición…
Por: primeralluvia el Agosto 5, 2008
a las 9:05 pm
Que lástima que nos hayamos ido cargando las bellas aportaciones de otras culturas, cual si fuesen rivales a eliminar. Sigue regalándote agradables sensaciones, frías y calientes, dulces y amargas, entre luces y sombras. Un beso.
Por: Txufi el Agosto 6, 2008
a las 5:46 pm